Croniquilla del verano y otoño sangriento de 1936. La saca carcelaria de Ciudad Rodrigo el día 15 de septiembre: la fosa de Las Aceñuelas.   Ángel Iglesias Ovej

Una vez bien probado el protocolo de las sacas colectivas carcelarias con la redada de El Bodón (crónica del 11 de septiembre), aquéllas se convirtieron casi en una rutina en Ciudad Rodrigo, pues al menos hubo media docena hasta Navidad. Pero esto no significa que los represores renunciaran a las operaciones macabras habituales (lo que el jefe de las Juventudes de Acción Popular denominaba “el clásico paseo”). A lo largo de todo el mes de septiembre, antes y después del día 11, aparecían los cadáveres individuales o por parejas de “desconocidos” junto a las carreteras y caminos aledaños en los términos de El Bodón, Carpio de Azaba, Fuenteguinaldo, Muñoz, El Payo, Peñaparda, Robleda y Zamarra (croniquilla del 6 de agosto). Septiembre fue realmente un mes sangriento.  

La siguiente saca carcelaria de la cabecera del partido no se hizo esperar mucho. El 15 de septiembre fueron excarcelados 13 presos, siete de los cuales, según el informe del jefe de la Policía Municipal en 1979 fueron ejecutados y enterrados en la fosa de Las Aceñuelas (Iglesias, Represión franquista: 300). Al ser efectuada la matanza a las puertas de la Ciudad, las víctimas, elegidas por sus cargos municipales, sus responsabilidades políticas o sus presuntas actividades izquierdistas, pudieron ser identificadas desde el principio. De ese modo, si la operación perdió en opacidad, como pretendían los represores, la pedagogía del terror resultó más explícita. Ángel Grimaldos y Victoriano Gómez habían sido gestores municipales. Desiderio Criado y Santiago González eran de los representantes políticos presentes en las reuniones del Ayuntamiento los días 18 y 19 de julio de 1936 (J.sum.265/36). 

Habían ingresado en la cárcel del partido el día 1º de agosto. Fueron sacados con el habitual pretexto del traslado carcelario (“salieron para Salamanca el día 15 de setiembre”), para lo cual fueron entregados a la Guardia Civil (Viudas, expediente de Eladio Pulido), pero no llegaron a su destino, pues fueron asesinados apenas salidos de Ciudad Rodrigo. Aparecieron cadáveres aquel día en la dehesa de Las Aceñuelas (CR), a excepción de Santiago González, a quien no se le señala esta circunstancia. En la respectiva acta de defunción de cada uno se consigna el fallecimiento en dicha finca, la fecha y la hora (5.30  horas de la mañana), la causa (heridas por arma de fuego) y el entierro de su cadáver en el cementerio municipal (RCCR, def. 15/09/1936, “en virtud de oficio dirigido a este R.C. de fecha de hoy por el Capitán Instructor Marcelino Ibero”). A veces faltan datos sobre la filiación, profesión, nombre de la esposa y eventual descendencia de los hombres casados. 

Desiderio Criado Barés, de 24 años, natural de Mogarraz, hijo de Esteban y Ángela, jornalero, presidente de las Juventudes Socialistas, soltero, Como representante de las JS asistió a las reuniones del Ayuntamiento los días 18 y 19 de julio de 1936. Por ello lo citó a declarar el juez de instrucción Fausto Sánchez (J.sum.265/36). 

Constantino Domínguez Guerra, de 24 años, soltero, sin indicación de filiación, domicilio y profesión. 

Santiago González de la Iglesia, de 34 años, natural de Pereña de la Ribera, curtidor, presidente de la agrupación socialista, viudo, sin constancia de filiación, nombre de la esposa y eventual descendencia (ver croniquilla del 30 de agosto). 

Ángel Grimaldos Múgica, de 29 años, natural de Madrid, ferroviario, concejal, de Izquierda Republicana, soltero, sin constancia de filiación (ver croniquilla del 30 de agosto). 

Segundo Lobato Plaza, de 55 años, natural de Pastores, casado, sin indicación de filiación, profesión, nombre de la esposa y eventual descendencia. 

Marcelino Marcos Martín, de 30 años, natural de Salamanca, casado, sin indicación de filiación, nombre de la esposa y eventual descendencia, domicilio y profesión. 

Félix Martín Moro, de 50 años, casado, sin indicación de filiación, profesión, nombre de la esposa y eventual descendencia. 

Eladio Pulido González (a) “El Ratónde 31 años, hijo de Ángel e Isidora, jornalero, revisor de cuentas del PS, casado, sin indicación de nombre de la esposa y eventual descendencia. En el expediente de Germán Repila Tetilla se le da por “desaparecido”, muerto, sin explicar la motivación y circunstancias. Según las declaraciones de algunos testigos en abril de 1936, incluidas en dicho expediente, se habría visto implicado en la agresión al derechista Modesto Hernández Villarroel el 5 de marzo anterior, en la calle del Sol, por alguien de un grupo de borrachos que eran conducidos por guardias de Seguridad a la Inspección. Entre ellos iban Germán Repila, Eladio Pulido González (a) “Ratón” y José López (a) “Garabayo”, que negarían ser los autores del palo que el derechista recibió en la cabeza (P.sum.139/37). Es un indicio de la procedencia de la presunta denuncia contra estos vecinos mirobrigenses. 

 

Algunos de estos jóvenes son de aquellos a quienes, sin pruebas, los depositarios de rumores derechistas señalan como activistas y autores de daños materiales contra instalaciones pública, que principalmente serían fruto de su imaginación, pues, de haber sido reales, la copiosa literatura procesal y de archivos locales no habría dejado de ponerlas de  relieve, corregidas y aumentadas, lo que hasta ahora no se ha comprobado.   

 

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