Croniquillas del verano y otoño sangriento de 1936: la represión de La Fuente de San Esteban.   Ángel Iglesias Ovejero

La represión sangrienta extrajudicial de La Fuente de San Esteban llegó con cierto retraso con respecto a la de otros pueblos del entorno. Quizá ello se deba, paradójicamente, a que, por ser nudo de comunicaciones ferroviarias y por carretera, esta localidad tenía bastante importancia estratégica, lo cual se tradujo en una presencia considerable de las fuerzas rebeldes, que actuaron desde el principio basándose en la Guardia Civil, que dejaría menos iniciativa a las Milicias Fascistas. Sin embargo, la intimidación había empezado con el paso del Ejército para proclamar el estado de guerra en Ciudad Rodrigo el 19 de julio. Pocos días más tarde desde La Fuente, por orden de la  Comandancia de Salamanca, se organizaron los comandos compuestos por fuerzas de dicho instituto y de milicianos fascistas para efectuar los registros y detenciones de presuntos oponentes en las localidades limítrofes (croniquilla del pasado 25 de julio). Las sacas domiciliarias, llevadas a cabo entre el 14 y el 15 de diciembre, como sucede también en última saca carcelaria de Ciudad Rodrigo (croniquilla del próximo día 16), tiene cierto carácter selectivo: un farmacéutico, un abogado y un ferroviario (Iglesias, Represión franquista: 284-285). Deben de ser los tres “desconocidos” hallados cadáveres en Bocacara, donde los testimonios hablan del “Boticario de Fuente de San Esteban” (B 2012), lo que corroboran las actas tardías sobre Heliodoro Zunzunegui (def. 22/05/40) y Antonio Galán (def. 07/06/40); pero no se tienen más que datos fragmentarios en poder de la ASMJ. Según esta fuente, con anterioridad, había sido sacado de la cárcel de Salamanca Joaquín Ramos, vecino de esta ciudad, y en fecha incierta, posteriormente, Adeodato Colmenero, vecino de Tabera de Abajo.

 

Joaquín Ramos Pérez, de 26 años, vecino de Salamanca, hijo de Manuel y Mestora, electricista, casado, padre de un hijo muy pequeño (FCS). Fue víctima de una saca carcelaria (23/10/36), según la ASMJ.

Amador Cavero García, de 30 años, natural de Sepulcro Hilario, hijo de  Andrés y Lucía, abogado, soltero; falleció el 14 de diciembre de 1936, habiendo sido sacado de su domicilio (act. def. 19/10/38). Lo más probable es que sea uno de los “desconocidos” hallados cadáveres en el término de Bocacara y enterrados en su cementerio. Con anterioridad (14/08/36) había sido multado con 1.000 pesetas (C.2133/37).

Heliodoro Zunzunegui Escribano, de 42 años, natural de Espino de La Orbada, hijo de Francisco y Ramona, farmacéutico, casado con Paula Martín Martín, sin constancia de eventual descendencia (act. def. 22/05/40). Los avatares de su saca domiciliaria, hallazgo de su cadáver y enterramiento en Bocacara son análogos a los de  Amador Cavero. También como éste había sido multado (14/08/36) con 2.000 pesetas (C.2133/37).

Antonio Galán Carrasco, de 35 años, natural de Zamora, hijo de  José y Antonia, ferroviario, casado con Tránsito Fagúndez Barba, sin constancia de eventual descendencia; falleció el 15 de diciembre de 1936, asesinado en el término de Bocacara (act. def. 07/06/40), en cuyo cementerio debe de estar enterrado, como los dos anteriores.

Adeodato Colmenero Barrado, de 29 años, vecino de Tabera de Abajo, hijo de Graciliano y Aureliana, cartero, casado con Raimunda Martín Sánchez, sin constancia de eventual descendencia; víctima de una saca domiciliaria o carcelaria en fecha incierta, 18 de julio de 1937 o 1º de abril de 1939, según las actas de defunción (08/06/42, Tabera; 26/11/2001, La Fuente).

 

El necrologio de La Fuente de San Esteba también incluye una víctima indirecta, por fallecimiento en la cárcel, que figura dos veces en el fichero de la ASMJ (con algunos datos contradictorios aquí subsanados):

 

José Manuel García Sánchez, de 62 años, hijo de Ramón y Josefa, capataz de telégrafo, casado, sin constancia de la identidad de la esposa, padre de ocho hijos; falleció de presunta enfermedad en cárcel de Salamanca (06/04/37), donde había ingresado por orden del Comandante Militar el 1º de agosto de 1936 (FCS)

 

El sustrato de las revueltas ligadas a la Reforma Agraria quizá se dejaría sentir en La Fuente de San Esteban. El enfrentamiento de los vecinos con los grandes propietarios, que a veces no respetaban servidumbres que remontaban a los siglos pasados, era similar al de otros pueblos, debido al desproporcionado reparto de la tierra. El crónico problema del paro se había resuelto antes de la República con el habitual y dramático remedio de la emigración (recuérdese el conocido caso del cercano pueblo de Boada, cuyo vecindario solicitó de las autoridades de Argentina el traslado masivo en 1905), que en los años treinta no sería posible debido a la crisis económica mundial. Por ello en este pueblo existía un considerable arraigo sindicalista, comprobado desde principios del siglo XX en lo que atañe a la sociedad de Socorros Mutuos y más tarde a la Sociedad Obrera ugetista (Iglesias, Represión franquista: 193). El triunfo del Alzamiento suponía la pérdida de las reformas republicanas en las que confiaban los sindicalistas, los cuales se opondrían al mismo por todos los medios a su alcance, pero esta faceta está mal documentada. Por ejemplo, en La Fuente no se tiene constancia del recurso a la huelga en plena siega para oponerse a la sublevación, comprobado en pueblos cercanos (ver croniquillas del 25 de julio y del 23 de octubre). De no haber existido desafección al Movimiento, no se entendería la intensidad de la represión, cuyo alcance todavía estar por fijar en parte.

 

El total provisional de afectados en La Fuente de San Esteban, naturales o forasteros no contabilizados en otra parte, se eleva a 18 personas:

-víctimas mortales: 6 (una indirecta)

-víctimas carcelarias: 3 (una de ellas mortal)

-depurados: 3 (dos víctimas mortales)

-sancionados, embargados: 11 (dos víctimas mortales).

 

 

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