Croniquillas del verano y otoño sangriento de 1936. Recordatorio de sacas fallidas, repetidas o no: “la carrera del conejo”.                                    

Desde que se inició la represión con la publicación del bando de guerra en Ciudad Rodrigo (19 de julio), la detención sangrienta y la saca fueron los procedimientos extrajudiciales más eficaces en todo su partido judicial. De hecho eran variantes de un mismo modus operandi, que se iniciaba con el registro domiciliario para recoger armas, documentos u objetos emblemáticos, como ya se ha expuesto (croniquilla del 25 de julio), y eventualmente incluía un juego macabro, una caza humana, que los ejecutores denominaban carrera “del conejo” o con expresiones análogas y, tardíamente, los informantes a veces interpretan como un generoso “sálvese el que pueda”. Se trataba más bien, por parte de los verdugos, de ofrecer alguna excusa creíble (en el caso improbable de que alguien les pidiera cuentas) de una presunta aplicación de “la ley de fugas” (croniquilla del 6 de agosto). Lo cierto es que en todo el período, gracias a alguna circunstancia favorable y sobre todo a la decisión y pronta reacción en el momento del tiroteo, algunas víctimas escaparon, aunque no todas de forma definitiva. En el mes de noviembre el método criminal se seguía aplicando, como se tendrá ocasión de ver en la saca de Aurelio José Juan en Espeja (próximo día 17), que ilustra bien todo el protocolo macabro, pero cada saca fallida es un caso aparte. A estas alturas, a modo de balance, se puede establecer aquí un inventario provisional de las más conocidas, tanto por testimonios como por documentos procesales o por ambas fuentes, distinguiendo los tres momentos en que la fuga era más o menos posible.

 

a) Sacas (o ejecuciones) fallidas en el momento de la detención en el domicilio de la víctima o el campo:

 

24 de julio. Graciliano HERNÁNDEZ TOMÁS, vecino de Gallegos de Argañán, fue herido de disparos efectuados desde una camioneta, de paso por el pueblo y ocupada por guardias civiles y milicianos fascistas. Fue curado en el Hospital de la Pasión y de nuevo detenido el 8 de agosto. Según testimonios, apareció cadáver en Pedrotoro, víctima de la saca carcelaria del 16 de octubre (croniquilla).

8 de agosto. José María MOREIRO RÍOS, alcalde republicano de Casillas de Flores, debió de escapar a una detención sangrienta en su domicilio, pero pocos días después fue sorprendido en un escondite cercano y ejecutado en una nueva detención (croniquilla del día 16 de julio).

13 de agosto. Julián OVEJERO GARCÍA se fugó en las Eras de Robleda, siendo perseguido a caballo por una numerosa patrulla de carabineros y fascistas, pero finalmente sucumbió en otra caza en el campo el día 2 de septiembre (croniquilla del día 6 de dicho mes). Entonces se fugó algún otro vecino cuyo nombre se ignora.

17 de octubre. Aurelio José Juan, vecino de Espeja, después de un registro domiciliario, fue sacado por jóvenes falangistas para la finca de “La Dehesita”, donde fue herido en una pierna por disparos; sin embargo consiguió huir y esconderse en casa de su suegro. Una vez curado en Espeja y en Ciudad Rodrigo fue procesado en Salamanca y condenado a muerte, pena que le sería conmutada por la de reclusión perpetua (croniquilla del próximo día 17).

 

b) Sacas fallidas en el momento de la conducción de los detenidos o en el traslado de una cárcel a otra, lo que daba pie para la aplicación criminal de “la ley de fugas” (en la terminología testimonial se habla de “tirarse del camión”):

 

31 de agosto. Francisco SÁNCHEZ TORRES, vecino de Peñaparda, se fugó del camión en que era conducido con otros vecinos, un hermano suyo y la madre de ambos, que le habría desatado las ligaduras con los dientes. Pero la fuga solo duró dos días, al cabo de los cuales fue llevado a ejecutar en Extremadura, junto al regato de los Arravises, término de San Martín de Trevejo (croniquilla del 1º de septiembre).

11 de septiembre. Dos vecinos de El Bodón, se fugaron cuando, después de la falsa puesta en libertad de la cárcel de Ciudad Rodrigo, eran conducidos en un camión para su ejecución extrajudicial, que al parecer se efectuó antes de llegar a la finca de Medinilla, término de Bañobárez, donde fueron enterrados sus cadáveres (croniquilla del 11 de septiembre). Esta fuga dio lugar a muchas especulaciones en cuanto a las circunstancias y al número de fugados: Agustín Lorenzo [falangista de El Bodón], al llegar a cierto punto dijo “sálvese el que pueda” (...). Se escaparon sólo dos, tio Plácido (...) y “tio Minguín”, un Emeterio, que vivía ahí (...), se escaparon más, el padre de Usebio, el marido de tia Munda, el padre de Casto (EB 2007). Pero realmente solo se han comprobado las huidas de dos bodoneses: Plácido RAMOS NICOLÁS, y Emeterio Pino Moreno (a) “Minguín”. Solamente este último conseguiría escapar definitivamente. Según testimonios de la familia de Plácido, éste fue desatado por un falangista de El Sahugo cuando lo llevaban en el camión y estuvo escondido algún tiempo “por la parte de Monsagro” y posteriormente en su casa, donde sería detenido por segunda vez y llevado para un incierto destino, donde sería asesinado.

Fecha sin determinar. Un vecino de Carpio de Azaba, cuyo nombre no se menciona: “se tiró de la camioneta en que era conducido” (P.prev.CdA/38: f. 1).

 

c) Sacas fallidas en el momento de la ejecución, bien por fuga, por fallo en los disparos o alguna otra circunstancia análoga, incluida la indecisión o renuncia de los ejecutores:

 

Fecha incierta de julio o primeros días de agosto. Maximiano Vallejo Casado, vecino de Salamanca que se había escondido en su pueblo natal de Martiago, fue sacado para El Risco (carretera de Ciudad Rodrigo), donde se libró de la ejecución extrajudicial en circunstancias mal definidas. Después fue procesado y condenado a 20 años de prisión (croniquilla del 11 de agosto).

Primeros días de agosto. Tomás FRAILE FRAILE, vecino de Ciudad Rodrigo, fue objeto primero de una tentativa de asesinato que después se consumó, cerca del pantano del Águeda (croniquilla del 10 de agosto).

5 de agosto. Dos vecinos de Mogarraz, Norberto Herrera Sánchez y Zacarías Maíllo Criado, fueron detenidos por una patrulla mixta de guardias civiles y milicianos fascistas. Estos últimos presumiblemente fueron los encargados de la ejecución extrajudicial nocturna en el término de Herguijuela de la Sierra, en la cual Norberto fue herido en una pierna y Zacarías salió ileso (croniquilla del 5 de agosto).

Madrugada del día 11 de agosto. En la saca de varios detenidos en una comisaría de Ciudad Rodrigo, que, al mando presumible del alférez Ernesto Bravo, fueron llevados para su ejecución al Puente del Águeda (Castillejo de Martín Viejo), se escapó el concejal mirobrigense Ángel LÓPEZ DELGADO. Observando que la primera víctima fue bajada del coche y ejecutada, emprendió una veloz carrera al llegar su turno y, aunque herido, consiguió esconderse en Las Hurdes. Pero fue detenido de

nuevo, entregado a la jurisdicción militar, que lo condenó a muerte y fue ejecutado el 17 de junio de 1937 (croniquilla del 30 de agosto).

12 de agosto. En la saca masiva de vecinos de La Alberca el día 12 de agosto salieron con vida cuatro vecinos: Gregorio CILLEROS SANZ, que tras el tiroteo volvió andando cinco kilómetros, para fallecer en su domicilio, pocas horas más tarde (croniquilla del 12 de agosto). Los otros tres, Baldomero CALAMA HERNÁNDEZ, Braulio GARCÍA GUZMÁN y Faustino HERNÁNDEZ MAÍLLO fueron primeramente sacados con el pretexto de su conducción a la Comandancia Militar, pero consiguieron fugarse a los montes aledaños, donde fueron capturados por falangistas de la localidad. Y el día 20 siguiente, de nuevo con el mismo pretexto de un intento de fuga, fueron ejecutados clandestinamente en “la dehesa de Zarzosillo”, término de El Cabaco (croniquilla del 20 de agosto).

Fecha incierta, hacia mediados de agosto. Dos vecinos de Casillas de Flores, Manuel y José Rastrero González, hijos de Felipe RASTRERO ANTÚNEZ, ejecutado extrajudicial, fueron dejados por muertos, pero consiguieron escapar con vida (croniquilla del 16 de julio).

Antes del 20 de agosto. Dos vecinos de Aldea del Obispo fueron sacados para el campo y tiroteados, pero salieron con vida: José HERNÁNDEZ LAMAS y Jacobo ANDRÉS LORENZO. José fue herido por disparos en el Alto de San Pedro, siendo curado en Fuentes de Oñoro, de donde fue llevado y asesinado en el término de Bocacara el día 21 de agosto. Jacobo, después de ser sacado para la dehesa de Gardón y herido en una muñeca, huyó a Portugal, siendo detenido en Guarda y devuelto a España. Finalmente sería ejecutado en alguna saca carcelaria de Ciudad Rodrigo por el mes de octubre (croniquilla del 21 de agosto).

Hacia el 25 de agosto. Tres vecinos de El Sahugo, Juan Iglesias Muñoz, Ventura Manchado y Gabriel “del Carretero”, fueron sacados por falangistas locales y de Ciudad Rodrigo hacia Valdepino de Abajo o de Arriba. Después de una discusión en la carretera, serían invitados a volverse y correr en dirección de El Valle (Valdepino del Medio), sin duda para servir de blanco, pero se negarían a obedecer, siendo golpeados de nuevo, pero no fusilados gracias a la intervención del guardia civil que acompañaba al comando (Iglesias 2008a: 191-192).

 

En consecuencia, más de la mitad de las víctimas de detenciones sangrientas y sacas fallidas fueron de nuevo sacadas y dos de ellas procesadas y condenadas a muerte (una conmutada):

 

* Detenciones sangrientas fallidas: 4, seguidas de ejecuciones extrajudiciales: 3

* Sacas fallidas en la conducción: 4, seguidas de ejecuciones extrajudiciales: 2

* Sacas fallidas en la ejecución: 16, seguidas de ejecuciones extrajudiciales: 7; y de condenas a muerte: 2 (una de ellas ejecutada)

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